Bueno, mañana ya me toca marchar de estas tierras… Y esa, es la razón por la que cree este blog, para ir contandoos a todos vosotros cómo me iba yendo mi paso por Salamanca. Ahora que empezamos a distanciarnos un poco todos, cuesta más mantener el contacto y aunque quisiera estar todo el tiempo frente al ordenador buscando novedades vuestras o sin despegar mi móvil de la oreja, no es posible, también tendré cosas que hacer y mi tiempo quedará más limitado… Por eso, aunque no tengáis noticias mías (que las tendréis por aquí), no creáis que me he olvidado de vosotros, porque ¿cómo me iba a pasar eso después de todo lo vivido?
Todavía no sé muy bien qué es lo que me esperará por allí, si por fin encontraré al amor de mi vida, si me haré profesor, si cambiaré de carrera o si en dos días estoy de vuelta para Ablitas; pero lo que está claro es que llega un momento en la vida en el que hay que avanzar. No podemos estar siempre quietos en el mismo punto viendo como todo lo que nos rodea crece y cambia; y nosotros seguimos impasivos. Los cambios nunca fueron fáciles, pero es el único método para conseguir cosas mejores.
Sé que a muchos os extraño mi elección de irme a una ciudad tan perdida de la mano de Dios como es Salamanca. También sé que otros, cuando oyeron la palabra Salamanca, entendieron que me iba de farra y no a estudiar. La razón es sencilla: quería salir, ver mundo, caminar por caminos aún por recorrer, aún por conocer. En vez de dar este salto, pude dar un paso e irme a Pamplona, Zaragoza, Logroño, Soria o alguna otra ciudad más cercana, sí, lo pude hacer; pero al fin y al cabo esos destinos hubieran afectado sólo de lunes a jueves, ya que el fin de semana volvería a caer en la rutina de nuestra querida Ablitas. Además, todavía no hay nada que me retenga lo suficiente como para quedarme. Izeia, cuando empieces a creer en los hombres y si tengo posibilidades… quizás hablemos de un acercamiento de mis estudios por Ablitas, pero de momento, creo que lo mejor será escapar con mi brújula en busca de nuevo mundo.
Por Salamanca, la que denominan como la “Capital de los Estudiantes”, no tenga mucha imaginación de lo que será aquello. Supongo que me empezará a tocar a salir los jueves como buen universitaria y algún sábado. Mi aita me ha dicho que es una de las ciudades más bonitas de España, pero donde esté nuestra Iglesia de Santa María Magdalena o nuestro Campo de fútbol, que se quité lo demás.
La Universidad asusta un poco por su nombre “Pontificia”, a ver si nos van a encerrar en algún monasterio y vamos a tener que rezar todos los días el Padrenuestro. Pero bueno, he oído que tiene muy buen prestigio y que con ella, siempre consigues trabajo. Además, por fin voy a estudiar algo que me gusta, Periodismo. A ver si me puedo convertir en el fúturo Andrés Montes y poder romper así con el monopolio que tienen el R.Madrid y el Barça hablando más de equipos modestos como Osasuna, Sporting de Gijón o el Racing de Santander. Y si no soy el fúturo Montes… me conformaría con poder seguir y narrar la actualidad rojilla. Ya me veo en el 2021 en la final de la Champions en Manchester narrando un Osasuna 4-3 Liverpool. Pero para aquello, habrá que esperar algo más de once años.
Allí me esperan Alfredo y Cristina, aunque me dijo que prefería que le llamasen Cristy. Son mis compañeros de piso y espero que nunca lleguen a dar con este blog, porque si no, ¡igual me matan! La verdad es que apenas los conozco. Lo poco que sé de ellos es por alguna conversación en el messenger y por las fotos que he visto en sus tuentis. Alfredo tiene pintas de empolloncillo, pero bueno. Tiene 19 años y va a empezar su 2º año de Publicidad. Así que tendré la suerte de que me pueda pasar los apuntes de 1º, 2º y 3º, jeje. (Bueno, por si todavía no lo sabiáis, mi carrera es de 5 años, pero los tres primeros estamos las licenciaturas de Publicidad, Periodismo y Comunicación Audiovisual juntas). Es de Zamora, así que como está a 60km de Salamanca, a ver si hacemos buenas migas y me invita algún fin de semana para allí. La otra compañera, Cristy tiene el atractivo y la sencillez de Sofía, la de Cuestión de Sexo, y el picante y el morbo de su compañera de reparto: Alicia. Ya verás tú, a ver si acabo con ella… El otro día me dijo que estaba soltera, que lo acababa de dejar con su novio y que habían estado saliendo tres años o así. Este va a ser su primer año por allí, va a empezar la carrera de Magisterio. Es de Valladolid y acaba de cumplir 18 añitos.