Extra: Primeros trabajos en la Universidad

Bueno, ya he empezado con los primeros trabajos de la universidad. Hoy en escita I he tenido que escribir un relato descriptivo de lo que considerase yo como “un lugar mágico”. Dándole vueltas, dándole vueltas, se me ha ocurrido lo siguiente:

Podría ser breve, y explicar que los lugares mágicos son imaginaciones de cuando una persona está enamorada, y todo aquel lugar por donde pasa su amada tiene algo mágico. Pero no por el lugar en sí, sino por la presencia de esa persona tan especial.

Podría hablar de la magia de una bella ciudad de la Ribera de Navarra, donde, no hace mucho, el barroco imperaba por toda ella. Donde cada una de sus calles tiene su peculiaridad y su especialidad con el resto de calles que he visto. Donde la gente te acerca a un pueblo con una historia envidiable y poco reconocida para el resto de personas. San Miguel, el Rosario, el Villar u otras iglesias que adornan la localidad, podrían describirse como lugares mágicos para tantas personas que acuden a diario a reunirse con el Todopoderoso. Pero no seré yo quien desvele todos los encantos de esta ciudad tan peculiar.

También, podría ser un hombre de anuncios y describir un paraíso donde la luna se pinta como un cuadro de Manet en la tranquilidad de la noche de un oleaje casi inexistente. Una amplia playa de suave arena blanca repleta de palmeras y con hamacas, en cada dos de ellas, adornaría el paisaje. Pero es una imagen tan repetitiva que no me parece ingenioso mostrarla.

Todos estos lugares podrán tener magia, pero si algo de verdad tiene que ir etiquetado como “lugar mágico” es el que os voy a describir a continuación. Un lugar casi inimaginable para una sociedad que destruye el medio ambiente. Un lugar inimaginable para la gente que no sabe soñar otra cosa que no haya visto por la televisión. Un lugar sólo accesible para aquellos que les gusta vivir y soñar. Dicho lugar no será nombrado, pero existe.

El fuerte color verde nos abre las puertas del camino. Vas andando y a penas te das cuenta de que poco a poco vas dejando el mugir de las vacas y el relinchar de los caballos a las espaldas para escuchar el silbido agudo del viento entre el follaje. Una fina capa de agua se va adueñando de tu rostro descubierto y de tu ropa impermeable. Las botas del monte empiezan a sumergirse entre el verde del prado y poco a poco vas encogiendo en el paisaje. No logras ver la luz del sol, escondida por la espesura de las ramas y la omnipresencia de las nubes. El camino sigue serpenteando entre los árboles, y tú te detienes un momento a escuchar un bello canon que han comenzado dos pajarillos en la copa de un robusto árbol, donde sus raíces forman un túnel para que sigas con tu paseo. Al fondo se observa más claridad, lo que da a entender que es el final del camino. Te acercas rápidamente con la incertidumbre de si has terminado el recorrido y cuando llegas, tu cerebro se bloquea y tu cuerpo no responde. Inconscientemente te acercas a la garganta de la montaña y te paras en ella para intentar asimilar todo lo que tus ojos están viendo, tus oídos están oyendo, tu nariz está respirando y tu cuerpo está tocando. Estás en la azotea de la montaña y puedes ver como a lo lejos unos puntos blancos y marrones hacen intuir que son las vacas y caballos que al principio del camino oías. El rugir del agua se escucha desde lo alto de la montaña por la fuerza con la que salta de roca en roca jugando a ser quién es más veloz. Al alzar un poco la mirada ves la salida del arroyo desde las mismas entrañas del valle. A lo alto cuatro águilas reinan el cielo. Mientras, los buitres, tímidos en su nido, observan la presencia de algún animal muerto. Un pequeño rayo asoma de entre las nubes para mostrarnos el brillo de todas las hojas de los árboles del valle con la compañía de las gotas de la lluvia. Las mismas gotas que resbalan por mi pelo y chocan con mi nariz, demostrando así, que no es un sueño. El aire puro entra en mi cuerpo dándome más vida y llenándome de la felicidad y tranquilidad que se muestra en todo el paisaje.

Algunos nunca llegarán a encontrarlo, pero yo estuve allí.

Balcón de Pilatos (Urederra)

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3 comentarios to “Extra: Primeros trabajos en la Universidad”

  1. d.crespo7 Says:

    ¿Donde es esta foto?

  2. d.crespo Says:

    Nos iremos a joder a Salamanca, Nos iremos a joder a Salamanca, nos iremos a joder a Salamanca, a Salamanca nos iremos a joder…

    Ya has venido sin joder de Salamanca, Ya has venido sin joder de Salamanca, Ya has venido sin joder de Salamanca, de Salamanca ya has venido sin joder…

    Espero que Patxi tenga mas suerte, un saludo!

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